Todos padecemos el síndrome de la novia trofeo

La viste. Es hermosa. Te enamoraste de ella. Es un ser bajado del cielo, una criatura en la que se nota que Dios le puso esmero. Te parte la cabeza. Te encanta.  Y, en contra de todos los pronósticos, acepta salir con vos.

Culmina el cortejo, culminan las saliditas, las llamaditas y mensajes estratégicos para poder conquistarla. Cada movimiento que haces, cada sensación la medís para que no se te vaya volando. Y… ¡chau! La tenés a tu lado, está muerta de amor por vos. Te ama loco, chabón, tigre. La flaca es tuya.

No parás de pensar en ella, crees que el mundo es mejor solo por tenerla a tu lado. Y claro, la mina es hermosa. Te sentís un ganador al lado de ella. Los hombres la miran, pero vos sabés, machote, que es tuya. Solamente tuya. Vos sos quien la besa, la acaricia, la mima. Vos te la llevás al telo, al departamento, al auto.

Y, para colmo, es inteligente. Mira vos. Estudia Medicina, Derecho o alguna Ingeniería. Si, una flaca que no solo es bella, sino inteligente. Sabe de todo: política, religión, ciencias sociales, naturales, kamasutra. Todo. No hay terreno que la mina no maneje. Salir con ella da gusto porque en las reuniones sociales ella se defiende, sabe cómo hablar y conversar. Su cerebro e inteligencia es proporcional al tamaño de sus pechos, que son los más grandes que has visto.

Sin darte cuenta, has conseguido lo que se denomina “novia trofeo”.  Es la flaca con quien todo el mundo quiere estar por el combo completo: su belleza, inteligencia, un gran trabajo estable, un futuro profesional prometedor. Todo. Tiene todo. Absolutamente todo. Sos la envidia del mundo. Te gusta exhibirla. Los pibes te la quieren buitrear a toda costa. En definitiva, no te topas con una mina así a menudo, ni menos salís con una así; ni hablar que ella se fija en vos y se ponen de novios. Una flaca así vale mucho porque material así escasea.

Pero, el tiempo pasa. Hay algo que no te convence. Las peleas son frecuentes, los modos de ella cambian (o siempre fueron así pero vos no los viste) Estar con la flaca ya no te llena, ya no hace que sientas lo mismo por ella. Claro, si por todo te hace un problema. Que los amigos, que el fútbol. Ella se arregla como una diosa infernal, pero le duele la cabeza. Te deja con las ganas. Es histérica. Te hace planteos idiotas. Hace que tu mundo se decaiga a pedazos.  Ya no salís con tus amigos, ya no estudiás. Ya no hay nada.

Macho, si esto te está pasando, es porque sufrís por tu “novia trofeo”.  Es crudo pero es así. Loco, es fácil. La flaca no te ama. No te quiere. No te respeta. O si, puede que te ame,  te quiera, te respete y un sinfín de cosas. Pero no te ayuda, no te hace feliz. No te complementa. Tu vida carece de sentido si seguís con ella porque te estás desgastando, porque te apaga de a poco eso que sos vos, porque amás a alguien pero sentís que ella realmente no te ama.  Simplemente no son compatibles. No están hechos el uno para el otro.

Aun así, sos el loco inseguro y enamorado que haría todo por ella, hasta bajarle la luna y una lista interminable de patéticas situaciones que harían dudar de tu hombría. No pensás tu vida sin ella, además sabés que una pendeja así no se consigue tan fácil, y la querés tener  para vos. Porque es tu trofeo. Es tuya. Pero, estás en la disyuntiva de que te estás haciendo mierda, realmente no podés seguir así. Ya no sos el mismo, vivís estresado. Te estás muriendo. No la querés largar, pero sabés que te estas yendo a terrenos difíciles.

Consejo: largala. Dejá que se vaya. Media pelea y le cortás. Listo. Olvidate. Una mujer no es para exhibirla. Es para amarla. Pero, también para que te ame, para que complemente tu vida y la haga feliz. Para que te ayude si estás enfermo, que deje un poco su vida y te asista en la tuya. Para que el amor que vos sentís por ella sea devuelto en un círculo virtuoso donde ambos crezcan.

Hermano mío, no sientas esa inseguridad de creer que como ella no hay nadie más. Es mentira. Hay miles de mujeres en este mundo, quizás sean la mitad de linda o inteligente que ésta con la que estás sufriendo. Realmente hay muchas mujeres dispuestas a amarte como sos, y tienen la mitad de mambos que tu actual novia o esposa.

Algún día la vas a encontrar, quizás es tu compañera de trabajo, amiga o compañera de la facultad, esa flaca que no es tan linda como tu actual novia. Esa con la que no te ves juntos porque todos creen que no vale la pena porque no es linda, ni atractiva, nada. Viste, siempre en los lugares hay de esas que todos los hombres las dejamos de lado, creemos que no existen incluso porque hay otras que físicamente se destacan y ocupan nuestras miradas constantemente.
Afirmo que el día que estés con esa nueva chica que de verdad te complementa  y, si de verdad te ama y son correspondidos, serás el hombre más feliz del mundo. Te sentirás pleno y libre. Volarás junto a ella, ambos crecerán. Y te sentirás el hombre más afortunado y ganador del mundo. Aunque no tenga esa colita dura, esos grandes pechos o esa carita angelical de ojitos verdes que hace que cualquier macho pierda sus estribos. Quizás no sea tan inteligente, o carezca de cultura general y tenga una pésima ortografía, eso no te va a importar. Para vos, es la mejor del mundo. La indicada, la que con gusto sacrificas tu soltería.

El amor hace a la libertad. Cuando te aman, y vos amás, sos libre. Pero, si no te aman de verdad, perdés  tu libertad. Y un hombre sin  ese valor es un hombre muerto.

Ojo, también se aplica esto en los novios trofeos. Chicas, a ustedes también les pasa. ¿O no sufren por el bombonazo rubio que no les da pelota, en vez de darle bola al morochito que está verdaderamente enamorado de ustedes?

Escrito por El Kayser para la sección:

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