Un día de mierda

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Les cuento que tengo 25 años y me voy de vacaciones a Ecuador el viernes. El martes nos juntamos con mis amigos a comer unas hamburguesas para organizar un poco que íbamos a hacer. El Chino, el Fede, el Lucas (quien les habla) y el Seba, éste último médico. El Seba, además de médico es un gran asador, por lo tanto se encargo de las patys. La primera que me toco estaba roja como huevo de torero, condimento que le echaba se lo comía. Para sumarle a la potencial triquinosis, no tuve mejor idea que echarle un chimichurri que llevaba 10 años en la heladera. Me comí ésta y dos más, las dos últimas en buen estado, pero con chimi a full.

Charlando boludeces mis amigos me empiezan a hinchar las bolas con que me ponga la vacuna de la fiebre amarilla, de la cual me venía negando hace 2 o 3 semanas. Mis viejos, mi novia, mis suegros y hasta mis tíos estaban dele joder con la vacunita de mierda. Yo convencido de que no la exigían esquivaba este compromiso, no por cagazo a las agujas, sino porque me tenía que levantar 6:45 de la mañana para ir a hacer cola, sumado a este horario de mierda, les cuento que termine de estudiar hace 2 semanas y levantarme a esa hora sin un compromiso académico me da por el centro de las bolas. Pero en fin, mis amigos me convencieron y decidí llamar al Tonga. Otro pajero que no había ido a colocársela. A las 7 en punto me pasaba a buscar.

Vale aclarar también que tengo un perro raza mastín inglés, pesa98 kgy caga como un elefante. Igual es muy educadito, siempre se aguanta y caga en el mismo lugar. Por las noches duerme conmigo y todas las mañanas le abro la puerta y se va al jardín a hacer sus necesidades.

La noche del martes me voy a dormir con ruidos en la panza, parecía que tenía una carrera de karting. Pero sin ganas de ir al baño.

Resulta que tipo 5.30 me levanto con dolor de panza que creí que me estaba creciendo un alien en el estómago. Cuando me despierto siento un olor a mierda impresionante. Pensé que me había cagado pero al tocarme la cola palpé que estaba todo bien. Pensando un segundo me di cuenta que era el Zippo (mi “perrito”). Para no levantar a mi hermano, que parece sufre la enfermedad del viejo de la bolsa (hacé click acá para ver la nota esa 4to párrafo renglón 5) agarré mi celular y empecé a buscar en el piso las heces de mi perro.

Iluminando noto dos soretitos tímidos, aún no pudiendo creer que esas dos cositas tiren semejante baranda, me bajo de la cama esquivándolos. Con tanta mala suerte que al cuarto paso, piso una torta de caca de40 cmde diámetro y me pego un resbalón de la puta madre apoyando mi culo, por suerte con calzoncillo (suelo dormir en pelotas) sobre la misma. Dije para mis adentros “tanta mala leche que nos dio cagadera a los dos la misma noche, pero si este boludo no comió hamburguesas, como puede ser”. Con la urgencia de que me cagaba encima, tuve que sentarme en el trono con la mierda entre los dedos del pie y el calzoncillo tirado en la bañadera con el agua corriendo para que se limpie un poco. Después de bañarme, refregarme el pie y sacándome pastita de debajo de las uñas proseguí a limpiar las caquitas, la torta de caca y mis pasos de caca del cuarto al baño, esto me demandó mucho tiempo. A esta altura mi hermano ya estaba despierto y puteando en 45 idiomas.

Me volví a acostar a las 6:25 para dormir 20 minutos más antes de que suene la alarma del celular. Sonó y me quedé despierto pero tirado en la cama hasta que sonó la bocina de mi amigo. En el apuro me pongo lo que venga, una bermuda de rayas verticales, una remera de rayas horizontales (atentado a la moda) y las ojotas de mi hermano. Me lavé los dientes a los pijazos y me subí al auto sin desayunar.

El vacunatorio queda en la calle España antes de llegar a Las Heras, felizmente conseguimos un lugar en la calle Las Heras, a media cuadra de nuestro destino.

¡¡¡Cuando me bajo del auto piso el cordón se me engancha la ojota y se me rompe!!!!! Para los que nunca tuvieron la mala suerte de andar con una ojota rota, es mas incómodo que andar con una chota en el orto. Tenés que arrastrar el pie como un rengo, sino, se te sale. Nos pusimos a hacer la cola como a las 7:15, el Tonga tentado con la situación de verme caminando como un boludo. El lugar abría a las ocho pero ya había gente, habremos quedado novenos por ahí.

7:50 empieza de nuevo el concierto en mi panza, con pequeñas puntadas, no muy graves, pero era la calma que antecede a la tormenta. A las 8 en punto abren y hacen entrega de los números. Obviamente los pajeros de los vacunadores no habían llegado, con número en mano ya, empieza el martirio. Puntadas de dolor insoportables que se calmaban pero me dejaban el vientre tenso y volvían a aparecer. Saqué de la billetera un regulane. Para los que no lo conocen es el tercer mejor invento hecho por el hombre, después de la rueda y la luz. Es la ferrari de los “antimecagoencima”, mil veces mejor que el carbón y las otras boludeces que venden en las farmacias. Me lo mandé con la falsa ilusión de que me ayude, pero ya era imposible, con tanto excremento tocando la puerta.

Soy bastante fóbico a baño ajeno, y más de un lugar público. Dígase boliche, restaurant, oficina pública, etc. Empiezo a contarle a mi amigo de mi desgracia, para que me ayude en el plan de evacuación. Le cuento que mi abuela vive a unas cuadras, y me dice que vaya, que me apure, ya había pasado el primer grupito a vacunarse y en poco tiempo nos iba a tocar a nosotros. Calzo 40 y él 44, pedirle las alpargatas para empezar mi carrera contra reloj me pareció inútil así que empecé a correr. A la cuadra me suena el celular y era el Tonga avisándome que estaban pasando pero que le había avisado a la mina de la puerta sobre mi urgencia. Cuando llego a la puerta, toco timbre y nada, ya estaba blanco como un papel y sudando como testigo falso. Llamo a la casa de mi abuela y me atiende la chica que limpia. Me dice que la señora esta durmiendo que ya la despertaba ¡¡¡y me cortó!!! Llamé de nuevo, le explique que era el nieto y que necesitaba el baño urgente. No se porque se apiadó de mí y me abrió. Salí corriendo al baño y obviamente cuando llegué me fijé si había papel, no iba a caer en la que caen todos de cagar y después fijarse. Corrí al baño de arriba y adivinen quien estaba en el baño, ¡¡¡mi abuela!!! Bajé de nuevo y fui a la cocina y agarre el rollo de papel de cocina, estuve muy bicho a pesar de la desesperación. Me senté a las apuradas porque no me llegaba a vacunar e hice lo primero que salió. Me limpié sin bidet, algo que me pone del orto, me pica, me paspa y me siento sucio. Ya más relajado salí corriendo sin saludar a la empleada ni a mi abuela que nunca se enteró que pasé a explotarle el baño.

Cuando llegué mostré el numerito y me dejaron pasar. Cuando le pregunto a la secretaria que tomaba los datos si era obligatoria para ingresar a Ecuador y me dijo que “no” me quería cortar las bolas con un taco de pool. Era tal mi calentura que casi me voy a la mierda, pero mi amigo me convenció a quedarme.

Hoy jueves, no cago desde lo de mi abuela, el regulane hizo su efecto pero 100% al pedo. Cuando esté arriba del avión seguro se va ir el efecto del “antimecagoencima” y voy a explotar el baño con 5 o 6 kilos de porquería, y para colmo sin bidet.

Que mal orto que tengo, literalmente hablando.

Escrito por Lucas para la sección

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